¿Por qué leemos?¿Por qué realizamos el esfuerzo de imaginar partiendo de palabras y nos resulta placentero? Supongo que mucha gente se habrá hecho estas preguntas, y no sé si a esas personas les valdrá mi respuesta, pero yo pensaba que existían tres motivos; en primer lugar, puede ser una buena fuente para conocer; de este modo, leyendo conseguimos entender cierto tipo de cosas que nuestra mente absorbe y, como consecuencia, aprendemos. Por otro lado, también utilizamos este método para informarnos, ya que la prensa escrita es algo muy común, tanto impresa, como en internet, e incluso a nivel personal, todos transmitimos información escrita por sms, guasap, redes sociales… Y, por último, la que a mí más me fascinaba, que es esa posibilidad que te da la lectura de meterte en la piel de otras personas, interactuar con ellos, vivir otras vidas, viajar, sentir emociones ajenas… Aquí es donde yo pensaba que iba a encajar esta obra de
Albert Camus,
“El extranjero”, pero no podía estar más equivocada, porque para disfrutar con este tipo de lectura, aquella vida o situaciones que las hojas de papel vayan a escenificar, tienen que ser de interés al lector, y yo me he quedado tal y como estaba al empezar la primera página, sin una emoción más, sin ningún dato aprendido, sin nada interesante que contar tras, supuestamente, haber vivido una aventura.
 |
Albert Camus, el autor. |