jueves, 24 de noviembre de 2016

ESPAÑA CAE

   Vergüenza. Vergüenza es lo que produce esa panda de tertulianos que ocupan el Parlamento. Vergüenza, por no querer hacer las cosas bien. Vergüenza, por no importarles nada lo que no pueda acabar en sus bolsillos.

   España cae y cae por culpa vuestra y ante nuestros ojos, algunos pasivos y otros impotentes, pero cae. Cae porque nos queréis hacer ver que la sanidad pública no es rentable y sí lo es la privada. Cae porque preferís que vuestros colegas atiendan y se especialicen en lo rentable y dejáis que lo geriátrico y lo crónico lo paguemos entre todos. ¡Ojo! Que no nos importa, eh, que nuestros mayores y nuestros enfermos son lo primero. Lo que sí nos hace hervir la sangre es que ellos tengan que padecer por vuestro colegueo enfermizo, por vuestra manera de arrimaros al ascua que más calienta, por abrir hospitales privados y concertados en los que ellos no son bienvenidos, bueno, en palabras vuestras, “no es la especialidad del hospital”. ¿Acaso conocéis algún hospital privado o de gestión privada especializado en geriatría? En cambio, ¿cuántos conocéis especializados en maternidad?, ¿qué sentido tiene esta desproporción en un país cuyo porcentaje de mayores de 65 años es de casi un 20%?

   España cae y cae otra vez por vuestra incompetencia. ¿A alguien se le ha ocurrido preguntarle a los profesores qué se necesita para mejorar la educación?, ¿no? Coño, es en lo primero que piensa uno, si no llegáis hasta ahí, cómo coño no dimitís. Si les preguntas a los maestros te dirán que están saturados, que necesitan compañeros y que no estaría de más que pudiesen disponer de psicólogos y asistentes sociales cuando la ocasión lo requiera. Gentucilla, son buenos profesionales, pero no tienen superpoderes y no pueden llegar a todo lo que se les exige. Y los institutos, los institutos son de risa. Con dieciocho salen muchos sin saber casi leer, ¿cómo podemos permitir que se tenga un conocimiento tan limitado del lenguaje materno?, ¿dónde están las novelas, los cómic, los cuentos, los poemas… en los centros de enseñanza?,
¿recluidos los lunes y los martes de diez a once?, ¿sabéis lo que significa que no seamos capaces de expresar, de poner en palabras que podamos comprender, nuestras emociones, nuestros deseos…? Pero no solo es que los estemos condenando a no verbalizar lo que necesitan, sino que también les cerramos las puertas de otras vías: el dibujo, la música, la danza… Somos un país con un enorme bagaje artístico y cultural del que hemos de sentirnos orgullosos, del que hemos de beber para que la creatividad y las nuevas ideas se manifiesten. Con tecnología, economía e inglés no se construye a un ser humano, se construye a un robot conformista sin aspiraciones más allá de tener el último Iphone.

   España cae y cae literalmente. Y ya no me refiero a la organización humana que llamamos España. Cae España, su tierra, sus animales, sus plantas… todo aquello tan maravilloso que ha costado millones de años de evolución, de desastres y recuperaciones, y que hoy se desvanece. Y digo “su”, porque no es nuestro, aunque siempre nos guste apoderarnos de todo. Tenemos que vivir, pero ¿eso implica destrozarlo todo? Necesitamos coches, ¿y los eléctricos?, hace años que están inventados, pero seguimos mamando de la teta de las petroleras, ¿por qué? Si la electricidad podemos obtenerla del sol y de eso aquí tenemos para rato. Claro, he aquí el problema, las petroleras os untan, a los de arriba. Qué nos gusta el dinerito. Pero bueno, aunque tenga que usar el coche, puedo poner placas solares en mi urbanización y así evitar otras opciones contaminantes. Ah, no… calla, olvidaba “el impuesto al sol”. Claro, ¿cómo los señores políticos van a permitir unas energías limpias si eso va en detrimento de la empresa de su futuro consejo de administración? Sinvergüenzas. ¿Eso es lo que queréis a vuestros hijos?, ¿no os importa destrozarles el futuro?, ¿no os importa que mueran, que agonicen antes de tiempo? Y llegamos al tema de los animales, a ver cuándo nos enteramos de que no son cosas. Los comemos, vale, pero no hay que torturarlos que es lo que hace la industria alimentaria. Y los árboles, nuestro aire… ¿cómo podéis ser así?

   España cae económicamente, ya lo sabéis. Sin embargo, todavía hay valientes que luchan, que se ponen el mundo por montera y abren su negocio, y pagan, y curran, y contratan… y hacen lo indecible por no ser derrotados por las grandes multinacionales; por esas que fabrican en China, en Vietnam, en Camboya…; por esas que explotan a personas desesperadas, por esas a las que les suda completamente el medio ambiente; por esas que luego te contratan por el mínimo, esos 641 euros con los que tienes que pagar alquiler, comida, ropa… y ahorrar, lo que pasa es que como eres un viva la Virgen, te lo gastarás todo y serás pobre siempre.  A esos valientes que pagan más impuestos que los ricos, que contratan a mis vecinos, que se prestan a mil y una revisiones… Gracias. Espero que algún día los empresarios grandes y pequeños estéis en las mismas condiciones.
Y seguimos en caída. Los jóvenes no trabajan y los mayores trabajan demasiado, pero, para colmo, el liberalismo viene fuerte, algunos nos dicen que cada empresa debe decidir cuánto deben cobrar sus trabajadores; que cada uno debe decidir cuándo parar de trabajar, que, si se quiere (y tu pensión es una reverenda mierda que no te da para vivir), puedes seguir currando, aunque seas un anciano… La vejez está infravalorada, hombre. A los sesenta y cinco estás hecho un chaval. Salvo que seas rico, entonces a los cincuenta a vivir la vida. No obstante, si eres… “de recursos limitados”, a mantener a tu familia hasta que se te caigan los dedos de la artrosis.


   Me da vergüenza, me da vergüenza seguir con esta panda de soplapollas, pero podría. Sin embargo, me dirijo ahora a nosotros, ¿cómo podemos dejarles que nos hagan esto?, ¿acaso no somos ciudadanos críticos, formados, responsables, con capacidad para predecir con certeza consecuencias y valorarlas?, ¿acaso somos tan fáciles de engañar? Me temo que sí, y esto no acaba aquí, irá a peor. La filosofía, la única materia que puede combatir a esta gentuza, se está volviendo invisible, muchos ya no saben ni qué es. No existe en las primeras etapas de nuestros hijos, pese a las recomendaciones de la UNESCO; y, en el instituto, el señor Wert se ha encargado de que no sea obligatoria y de hacerla lo menos atractiva posible; ya ni siquiera tienes opción de examinarte de ella en la reválida (la nueva selectividad). No nos quieren pensantes, nos quieren sumisos y más preocupados por no poder comer que por no saber pensar.

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